lunes, 4 de marzo de 2019

Mi hijo me espía capitulo 2

Capítulo 2.


No sabía cuan lejos quería ir con mi hijo, pero sé que me encanta la idea de que él me mire cuando estoy desnuda en la ducha. Era un gran cambio para mí y quería que todo continúe. Una noche decidí que quería dos cosas: primero, una prueba de que él me espiaba y, en segundo lugar, hacerle un show a mi hijo.
Una noche llegué a casa procedente del gimnasio alrededor de las seis. Mi hijo estaba en casa jugando con la consola y yo preparé la cena para ambos. Terminamos de cenar alrededor de las 6:40. Hablamos sobre el día que acababa y me retiré con el cuento de que estaba muy cansada. Le dije que iba a tomar una larga ducha para relajar mis músculos. Después lavé la vajilla y volví a decirle que me iba a duchar.
Antes de hablar sobre la ducha, necesito explicar mi baño y la configuración de la habitación. Tengo un dormitorio principal con un baño bastante grande. Tiene una cabina de ducha frontal de cristal con un escalón para sentarse. La ducha está situada directamente detrás de las puertas del baño. Hay un tocador a la izquierda y una bañera a la derecha. En el lado izquierdo de la ducha hay una entrada a mi armario. Las puertas del baño son dos puertas estilo salón del oeste (abatibles) que se abren al baño. Las puertas van desde la parte inferior del marco hasta casi la parte superior. Hay un espacio abierto en la parte superior. (Cerca de 8 pies de altura).
Él me ha estado observando a través de una gran brecha en el medio de las dos puertas. Si coloca el ojo cerca, puede ver una línea directa hacia la ducha. Mi hijo no puede ver mucho a su derecha o a su izquierda, pero la ducha está justo en su campo de visión.
Hasta entonces estaba segura de que mi hijo me espiaba, pero ahora quería tener prueba de ello, por lo que decidí grabarle con mi móvil. Coloqué el teléfono en mi mesita de noche, detrás de algunos libros, donde la cámara del teléfono apenas se asomaba.
Esta fue la primera parte de mi plan, pero la segunda fue alargar la sesión en la ducha masturbándome cuando estaba convencida de que tenía mi observador mirando.
Cerré la puerta de mi dormitorio ruidosamente y las puertas del baño y me metí en la ducha. Enjaboné lentamente tratando de darle tanto tiempo como pude. Me senté en mi escalón y me quedé mirando fijamente mi pequeño espejo de ducha, tratando de descifrar si veía aparecer la sombra.
Me entretuve mucho dándole tiempo, pero al final estaba bastante segura de que había visto un ligero cambio en la grieta como si alguien estuviera allí. Miré disimuladamente hacia las puertas para confirmar lo que estaba viendo. Definitivamente estaba allí.
Terminé de lavarme y me senté en el escalón. Puse mis piernas bien abiertas mirando hacia las puertas del baño mostrándole a mi hijo mi coño entero. Empecé a tocarme la zona pública, sin pelos, para que viera disfrutara bien de su visión. Poco a poco comencé a estimularme con el agua caliente y solté una serie de suaves gemidos.
Unos minutos después cogí el consolador del suelo de la ducha y le puse un poco de crema lubricante. Empecé a introducirlo en mi coño lentamente, despacito, para que el placer de mi hijo durara más. Al final el consolador esta dentro de mi vagina. Mientras con la mano izquierda entraba y sa caba el consolador dentro de mi coño, con la derecha tocaba mi clítoris. Dejé escapar unos suaves gemidos como en una película porno. Lo saqué de mi coño y empecé a lamerlo como si fuese una verga de verdad, mirando bien hacia la puerta. Decidí darle más gusto a mi hijo y ofrecerle otros ángulo de visión de mi cuerpo. Pegué el consolador al cristal usando su ventosa, me dí la vuelta y apunté con mi culo hacia mi hijo. Eché mi pompis para atrás e introduje mi consolador en mi vagina otra vez follando con el dispositivo al estilo perrito.
Hice eso un poco hasta que llegó a ser demasiado. Continué follando el consolador pero ahora tenía una mano libre para masajear mi clítoris. Tuve un orgasmo poco después y solté unos gemidos muy fuertes. Sin duda tuve el mejor orgasmo en muchos meses.
Por último, dí por terminado el espectáculo. Me puse de pie, lavé el consolador, salí de la ducha y me sequé con la toalla. Otra vez lo hice todo lentamente. Miré la puerta y vi que ya se había ido. Estaba ansiosa por saber lo que había grabado. Desafortunadamente, el vídeo solo grabó a mi hijo por detrás, así que no pude ver con detalle que hizo. Supongo que estaba tocando su polla, pero no pude saberlo con certeza. Me vestí y bajé para ver que estaba haciendo. Pensé que quizás podía verlo masturbándose en su habitación. Recibí una gran decepción al ver que estaba jugando con su consola y hablando por el móvil con sus amigos.

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